Recuerdo que con mi primer módem de 33,6 Kbps comencé a bajar canciones en MP3 de la red. A medida que la velocidad del módem aumentaba, y llegaban los “bonos y tarifas planas”, la capacidad de obtener nueva música se ampliaba. Llegó un momento en el que me di cuenta que tener MP3 sueltos no servía de nada, y comenzó mi obsesión (prolongada durante casi una década) por la perfecta organización y nomenclatura de los MP3: no importa la cantidad, sino lo accesibles que sean.
Sin embargo, mi cerebro no ha conseguido extrapolar la lección a la información en general, y cuantos más feeds tengo en mi lector, más quiero. Esta adicción a la información, que no mata pero jode, es difícil de controlar.
Cuanto antes asumamos que hay una cantidad de información interesante infinitamente superior a la que nosotros podremos manejar nunca, antes perderemos la ansiedad por intentar abarcarla.
(La tiranía de los agregadores RSS)
Tanta razón tiene esa frase que estoy pensando en imprimirla y colocarla encima del monitor. Mi técnica particular para ese caso es añadir una cantidad muy grande de feeds, de forma que ni se me plantee tratar de mantener el lector a cero (con excepciones de mi “A-List”). De momento me funciona razonablemente bien.
El problema viene con el correo electrónico: me he planteado utilizar metodologías GTD, pero eso sería como comprarme una jeringuilla de aluminio de precioso diseño para drogarme de forma más profesional. De momento sigo con un método semiautomático, que comienza a traerme problemas:
1: Lógicamente, no utilizo ese lenguaje tan pedante en la vida real.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.






4 Comentarios en "Adictos a la información"
Dani, asi me pasa.
Doy testimonio y fe de que todavía no me creo a mi mismo leyendo más de 400 posts al día y contando. De hecho, casualmente lo mencionas: mientras más feeds tienes, más y más lees.
...pero al final escucharás el disco…
...de todas formas la saturación ofrece intimidad…”no lo leí porque tenía la entrada llena”...
la hiperconexión encuentra su remanso de paz en la congestión… “uy, cariño, no creo q llegue a cenar…pillé atasco en la salida del curro,adiós (clock) ; juan! ponme otra caña!”
Joan, mi truco con los RSS está en ponelos en categorías (tabs en netvibes, pero todos tienen algo así) en prioridades y también según orden de actualización. Ej. tengo coches-0, coches-1, ... el 0 lo leo siempre, el resto según el tiempo, y también un coches-prensa-rss, que no suelen ser importantes pero se actualizan muy poco, entonces me puedo permitir leerlos todos.
Y otros, por ej. noticias, los “saturo”: si meto menéame y el país en un sólo “tab”, te aseguro que no se me ocurrirá mantenerlo a cero nunca :)
Gonzalo, la intimidad de la saturación… es como la inyección de atropina en el corazón, te puede salvar la vida pero usarlo a diario te puede matar más rápidamente.
...saturación no es sólo una cuartada… esa nieblina que se genera con la excesiva información genera libertad…eso si, tanto para lo bueno como para lo malo (eslo que tiene la libertad)...
...el derecho a “estar comunicando”(o fuera de cobertura XD)... que ahora se consigue porque todos nos estamos llamando a todos…
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