(Iba a titularlo “Random thoughts from Seville Airport” inundado por el espíritu Calacanis, pero casi mejor dejo un título más descriptivo)
Aprovecho la estancia en el aeropuerto para escribir algunas de las ideas que me llevo de vuelta en la maleta después del Evento Blog España 2007. No sé si este formato de post es más agradable para el lector o sólo es una excusa para no redactar un post correctamente, pero teniendo en cuenta el sueño acumulado esta ventaja no me viene mal.
Para saber más, no os perdáis los básicos.
Los otros muertos. Cartas al director de El País(Esta carta la envié a cartas al director hace unos días con la ilusión de que fuera publicada y sirviera para que muchas personas se enteraran dela convocatoria del día 18. Pero de momento, sólo ha sido puesta en la parte de Internet )
El próximo día 18, tercer domingo de noviembre, se conmemora el “Día mundial en recuerdo de las victimas de accidentes de tráfico”.
En cada ciudad donde existe una delegación de las distintas asociaciones de víctimas, se celebrará un pequeño homenaje a estas victimas.
En lo que va de año, los fallecidos son ya 2.426. Es decir, más del doble de las víctimas del 11-M, por nombrar a las últimas y más recientes.
Pero nuestros muertos no cuentan con grandes homenajes, ni macros juicios, ni indemnizaciones especiales. Nuestros muertos son sólo una gota diaria que llena nuestros cementerios.
Desde hace tres años, en Madrid, nos reunimos unos pocos familiares, en el Parque del Retiro, muy pocos, sólo algunos afectados que hemos conseguido salir de nuestro dolor y luchar porque no haya más muertos.
Pero un año más seremos pocos, muy pocos, porque para estos muertos, no se piden grandes manifestaciones, ni importantes condenas para los culpables de producir muchas de estas muertes.
Será porque todos estamos en las carreteras y podemos ser “el culpable”.
Pero también podemos ser “el muerto”.
Flor Zapata Ruiz, madre de una víctima de los mal llamados accidentes de tráfico. Alcobendas (Madrid)
Poco más puedo añadir a lo que Flor Zapata publica en su blog. Sólo aclarar que los 2.426 (hoy ya serán más) son muertos, y la cifra del 11M heridos. 12 veces más muertos en lo que llevamos de año que en el 11M, y estos familiares no tienen el consuelo de buscar un juicio y del reconocimiento social, porque a lo suyo se le llama “accidente”.
Hay muertes mediáticas y otras que no lo son, y las de la carretera están en el segundo grupo. Y lo triste es que mientras sigan ahí parece que la solución del problema no es prioritaria. Está en manos de todos cambiarlo.
Para terminar este largo domingo de descanso voy a seguir el meme que me envía Javier Costas, mi compañero de oficina, sobre “mis inicios en la red”.
¿En qué año comenzaste a utilizar Internet?
Calculo que con 13 o 14 años, no lo recuerdo. Es decir, Allá por 1997, el boom de las puntocom me pilló en mis inicios.
¿Qué tipo de conexión tenías y cuánto te costaba?
Mis inicios fueron en casa de mi amigo, y ahora también socio, Óscar, con un módem de 14.000 baudios, si no recuerdo mal. Más tarde llegó mi flamante módem de 33.600 baudios con los “bononet” de telefónica, unas 3.000 pesetas al mes por unas horas limitadas. Por aquella época todo el dinero se me iba entre facturas de internet y de teléfono.
¿Cuántas horas navegabas y qué hacías? (chatear, buscar noticias, etc)
Horas, las que me dejaba el bono. Sobre todo utilizaba el IRC, que lejos de ser una pérdida de tiempo (aunque a veces también lo era) me permitió crear un modelo sobre el comportamiento de la gente que creo que me ha resultado bastante útil.
Mi otra obsesión eran los MP3, pero no toda esa basura de Napster, yo buscaba “releases” de grupos l33t, era un auténtico coleccionista.
¿Qué buscador utilizabas y cuándo conociste Google?
La mejor pregunta, cómo conocí Google. Creo que por aquella época utlizaba Olé y Yahoo. Pero recuerdo la situación exacta de cómo conocí Google: me lo contó Óscar, hasta recuerdo el lugar exacto y sus palabras. Esta historia nunca la he contado, ni se la he recordado a él, pero a veces la recuerdo y me sigue haciendo gracia por lo desafortunado de mi respuesta. Él me dijo que había visto un nuevo buscador, que se llamaba Google, que hacía las búsquedas en “cero coma nosecuantos segundos”. En ese momento pensé que sería otra alternativa más sin importancia, y le dije algo así como “no tiene futuro” o “será una chorrada”. Aunque no conocía que la importancia de Google radicaba en su algoritmo, no deja de ser irónica mi primera impresión sobre el servicio que ahora mueve el mundo bajo mi punto de vista.
¿Recuerdas las páginas que visitabas?
Pasaba bastante más tiempo en el IRC y en FTP´s que viendo páginas. Ya sabéis, todo era muy 1.0. Supongo que Barrapunto es la única que sigo conservando.
Ah, y tenía mi propia página web personal. A ver si os váis a pensar que lo de los blogs me vino como moda pasajera. Ahora todos los adolescentes tienen su myspace, fotolog o similar. Yo me hacía lo mismo en HTML y muchos se reían de mí, aunque tampoco los culpo.
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Le paso el meme a Óscar, aunque como ya he contado la historia está bastante relacionada, y también a Esteban Viso y a mi cibernovia, SandMan (por cierto, el próximo fin de semana consumamos).
Actualización: Estaba equivocado, los tramos del IRPF no funcionan como lo explico, sino como dicen en los comentarios. Sin embargo, sí existe el problema para otro tipo de ayudas como por ejemplo la de la vivienda, en la que sí puede perjudicarte ganar “una pizca más”.
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El líder del PP asegura que suprimirá el IRPF para rentas inferiores a 16.000 euros, durante el acto de clausura de la conferencia política de su partido.
No, no va de política. O al menos lo intentaré. El caso es que, sin entrar a valorar en si esta medida es de derechas o de izquierdas, o si estoy de acuerdo o no con ella, en general opino que la división en tramos del IRPF es bastante injusta. ¿Por qué? Porque no tiene sentido que alguien que gane 16.000 euros acabe ganando más que alguien que gane 17.000 euros. A nadie le gusta trabajar para nada, y no me parece una buena motivación.
Si todas las rentas pagan el mismo porcentaje, tenemos una recta en la función de impuestos respecto a ingresos. ¿Que no se quiere hacer así? Pues se puede solucionar con una curva, no con escalones que provoquen situaciones extrañas. Y repito, todo esto lo digo sin entrar a valorar cuál es el más justo. Pero es que las matemáticas son una tecnología suficientemente madura como para que la administración las aplique correctamente.
A mí esta medida no me afecta (o eso creo), pero sí otras similares: paradojas como que trabajar y ganar menos de X signifique estar perdiendo dinero. Algunos casos son inevitables, pero otros parecen un cachondeo.
Y más allá del punto de vista puramente matemático y de eficiencia, mirándolo desde el punto de vista social también hay motivos para estar “cabreado”. Los ricos pagan menos impuestos, y hay quién se plantea que los tramos de IRPF no arreglan el problema. Pues no sé que pensar desde el punto de vista político, pero como ingeniero lo tengo claro: si no sabéis dibujar curvas no hagáis rectas con escalones.
Una de las cosas que se pregunta un blogger es cómo serán sus lectores. Y curiosamente la duda es la misma cuando te leen 10 personas que cuando te lee un millón.
Pero, dejando a un lado los estudios demográficos que son útiles para otras cosas pero no sirven para satisfacer la curiosidad, la ventana de contacto más directa son los comentarios. En Motorpasión, en un rango horario muy amplio, publicar un post tiene comentarios inmediatamente, y vas a buscar ese primer feedback corriendo para ver qué impresiones causa lo que cuentas, si la gente comparte tu opinión, si has metido la pata en algo, etc.
Los comentarios se convierten entonces en una referencia para el blogger, como es lógico por otra parte. El problema viene con algunas paradojas sobre el número de comentarios que genera un post. Es chocante, y mucho, ver como puedes ir a un evento, grabar algo, pasarte una tarde entera editando el video y subiéndolo para llegar a publicarlo y que apenas tenga comentarios.
No es un caso exagerado. Es más, es una regla habitual. Mi compañero SandMan tiene un post de este estilo con los vídeos de un Trial 4×4, con 5 comentarios, de los cuales dos son suyos, que podría tener casi el récord al post menos comentado. Mi mini-reportaje sobre el Mazda2 tiene 6 comentarios. Como curiosidad, el post anterior y posterior tienen 14 y 38 comentarios, siendo de los normalitos. Entonces te preguntas: ¿qué he hecho mal? ¿es que la gente no valora el contenido elaborado o es que el mío es malo?
Nada más lejos de la realidad. Para empezar, la cifra de 6 o 40 comentarios no es tan grande si tenemos en cuenta los 1,22 millones de usuarios únicos de Motorpasión. Es decir, el grueso de gente que lee, no comenta. Y para esto no hace falta mirar cifras, sólo hacernos las siguientes preguntas:
Mi ratio es bastante bajo, lo admito. Lo que nos lleva a otra pregunta:
Mi respuesta, de nuevo, es no. Hay temas que son más propicios para comentar, sobre todo teniendo en cuenta que podemos separar el perfil de persona que viene a buscar información y otra que viene por un aspecto más ocioso, el segundo grupo es más propicio a dejar comentarios habitualmente.
Otro factor es la propia extensión y elaboración del post/artículo. Cuando asistes a un evento y cuentas todos sus detalles, es más difícil que alguien pueda aportar un buen comentario que si dejas una conversación abierta a partir de una pequeña información de la que no puedes dar datos de primera mano. De nuevo, yo hago lo mismo: tiendo a comentar en sitios donde creo que puedo aportar cosas nuevas, y si alguien ha asistido a un evento y lo está contando con todo detalle, poco más puedo aportar que una felicitación por su trabajo.
Por último (aunque puede que se me queden algunos aspectos más), la temática es fundamental. Y para esto no hace falta hablar de Internet, ocurre lo mismo en el mundo real: tenemos tendencia a comentar con nuestros amigos noticias vistosas o sorprendentes más que otras importantes. Pero esto no quiere decir que no leamos las importantes y que sepamos que son más importantes (esto no es aplicable a todo el mundo, y de ahí el peligro del amarillismo de la prensa). Hago comentarios y chistes con mis amigos sobre Melendi y el avión y no sobre el cambio climático, pero esto no significa que lea más de lo primero que de lo segundo ni lógicamente que me importe más.
Eso explica, por ejemplo, por qué en un blog de coches tiene más comentarios un vídeo sobre aparcamiento que las pruebas serias. Es otro tipo de información que tiene menos tendencia a ser comentada, pero los lectores la valoran independientemente de que la comenten o no.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.
Últimamente es más fácil encontrarme en Twitter que en mi blog.





