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Aparatos que hacen de todo, fetichismo, papel en blanco y organización personal

Desde hace tiempo tengo tendencia a no acumular cosas físicas. Me estoy volviendo “minimalista”. A alguna gente le digo de broma que tiene el síndrome de Diógenes por acumular tantas cosas que yo cosidero casi “basura”.

Digamos que la “vida digital” me ha vuelto antifetichista. Creo que principalmente por dos motivos: simplificación que lleve a hacer las cosas más fáciles y accesibles, y quizás responsabilidad “ecológica” y “económica”: ¿para qué tener, por ejemplo, una radio si mi móvil tiene radio? ¿para qué imprimir papeles si los tengo en PDF? Si es necesario sí, pero el espacio en casa es limitado y cada cosa tiene que tener su razón de ser si quiere estar ahí (lo que no quita que me encanten los objetos decorativos de buen gusto). Lo admito: cuando me dejan en un espacio a mí sólo, soy bastante desordenado (¡que no sucio!).

Mi máxima en estos aspectos suele ser: no tener aparatos redundantes, si mi móvil o mi ordenador lo hacen, no quiero más. Por ejemplo, la minicadena acaba siendo inútil. O de forma más radical: hace unos tres años que no uso reloj. No a propósito, pero me rompió la correa y lo he dejado pasar hasta ahora. A veces busco uno que me guste, quizás más por estética, porque la funcionalidad la cumple el móvil.

Ni que decir tiene que objetos como “eurocalculadoras”, quitapelusas, abrecartas y demás “hardware redundante” no existen en mi mesa.


Autoorganización

Todo esto viene a que me he dado cuenta que sí hay una cosa que he externalizado últimamente: la organización personal. ¿Cómo? Pues con un bolígrafo y un folio al lado del PC. Parece una tontería, ¡pero en mí es extraño!

He probado GTD (una metodología de organización de tareas) integrada en netvibes mediante un widget, después haciéndola a mano con cuatro widgets de notas… y finalmente he cogido un papel y apuntado por columnas las tareas en función del tipo (ej. llamadas telefónicas, posts, ir a sitios, mandar mails, etc).

Cuando el papel está demasiado emborronado, pasamos las cosas que quedan a otro y listo. No sirve para cosas del tipo “algún día” pero sí para el día a día.

Disclaimer

A veces creo que aún no he superado un hándicap comunicativo en los blogs, a pesar de llevar años con ellos. Si esto se lo cuento a alguien en una cafetería, sé que le parecería interesante, curioso y razonable. Por el contrario, quién no me conozca un poco quizás piense al leer esto que soy un maniático. Y no, ¡no hagáis el chiste fácil!

2 comments

  1. Como están las cabezas, madre mía…Lo que necesitas es que alguien te haga perder el tiempo lejos del ordenador!
    Saludos!

  2. hola,

    interesante entrada.

    Visitante por primera vez a esta bitácora desde EEUU.

    Por lo cual yo no diría que es síndrome de Diógenes. Se debe mas al consumerismo americano, y la manera en que se manifesta a travez del mundo.

    Oh! Y los rejoles perdieron el uso el siglo pasado.

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