
Hará unas tres semanas que tengo un Macbook. Pero tengo la sospecha de que viene defectuoso, o al menos incompleto. En la caja encontré el portátil, el cargador con un par de enchufes, los dvd´s, un pañito para limpiar la pantalla y creo que nada más. Ni rastro del frasquito con la droga que te crea esa necesidad de hablar sobre él a todas horas. Ese líquido de la felicidad que tampoco veo en la tienda de Apple, pero que sin duda consumen la mayoría de los usuarios de Mac.
Comencemos con algún hecho para ir calentando.
La misma semana que lo compré, casualidades de la vida, también me compré una afeitadora / recortadora de barba. Uno ve cosas y luego las quiere. 17 euros en Carrefour.
Es curioso, porque cuando me encontraba a mis amigos les comentaba lo contento que estaba con mi nuevo gadget, con sus dos cargadores, su impecable funcionamiento y su peso ligero. Por la afeitadora, claro.
Todavía no ha llegado el temido día en que algún desconocido me pregunte por mi Mac. Porque es lo que tiene la tecnología, a veces atrae a gente con ganas de conversar sobre ella. Aún recuerdo cuando una persona desconocida me dijo “no sé como puede haber gente como tú que utiliza Gnome sobre Debian”. Creo que mi respuesta fue algo así como “¿Nos conocemos?”.
La mejor anécdota, la dejamos para el final.
Sólo para poder criticarlo sin que la gente piense que es por envidia Porque es una buena opción, no lo niego. El portátil tiene una calidad buena, es bonito, el sistema operativo es bueno y todo lo que queráis. Ama el pecado y odia al pecador.
A mí me salió por menos de 600 euros, descontando el IVA, IRPF (es un gasto de trabajo) y una subvención de 350€ para autónomos de la Xunta de Galicia. Pero esto tampoco importa, no estoy hablando de mí.
Pero no es la mejor opción calidad/precio, en mi opinión, para la mayoría. Pagas el “impuesto Apple”, ese sobreprecio que cualquier empresa aplica a su producto si sabe que sus usuarios están dispuestos a pagarlo.
Lo más interesante es lo que puedes hacer con un portátil y cuánto te cuesta. Hablemos de necesidades. Hasta ahora, mi portátil era un Samsung que había cumplido ya los tres años de impecable servicio. Y seguía siendo totalmente válido para mi trabajo, y para el de la mayoría.
Se puede llevar uno de los blogs con más tráfico de España con un portátil de 400 euros (realmente mi Samsung ahora valdría mucho menos), o incluso puedes ser uno de los empresarios más reconocidos en Internet a nivel mundial y trabajar con un portátil de 400 euros. No es una cuestión de pagar más por una herramienta que necesitas, es porque la quieres (y no hay nada malo en ello, pero no combiene confundirlas).
La experiencia de usuario en los productos de Apple es su principal virtud. Y la usabilidad también, pero hasta cierto punto. Porque cuando hay que escoger entre una u otra, Apple se decanta por la experiencia de usuario. Es decir, intentan hacer las cosas bonitas y útiles, pero sobre todo bonitas.
Un ejemplo: los preciosos iconos del dock, una auténtica obra de arte moderno pero que son más anchos que la barra de Windows (aún al mínimo tamaño) y quitan espacio de trabajo útil. Sí, se puede ocultar, pero curiosamente no se puede desactivar la animación al restaurarla. Verla cada vez que tengo que cambiar de aplicación no parece una gran idea.
Eso sí, por supuesto que el mundo Apple es fantástico. Porque, por ejemplo, si tienes un PC y cierras la tapa éste se suspende. Queda flotando en el aire, o no llega al 5 en un examen. Te imaginas cómo ocurre el cambio de contexto en el procesador, cómo se guardan todos los registros, cómo se desactiva el disco duro… qué tarea más compleja.
Sin embargo, un Mac no se suspende, un Mac entra en reposo. Seguro que al cerrar la tapa sueña con infinitos abedules de hermosura incomparable, porque él no tiene registros de contador de programa como esos sucios caharros, él tiene sentimientos.
Toda esta historia, el clave de humor ácido y sin pretender ofender a nadie, viene motivada por el comportamiento casi obsesivo de alguna gente por vender al resto la tecnología que utilizan.
(Amigo común): Dani, este es fulanito. También estudia informática.
Yo: Hola, encantado.
Él: Anda, informática. ¿Tienes un mac?
Yo: Eh, no.
Él: Pues deberías, en serio.
Yo: Pues ha quedado buena tarde.
Él: De verdad, tienes que probarlo.
Yo: Sí, lo he probado, gracias. Cada vez el otoño se adelanta más.
Él: En serio, es que una vez que lo pruebas te vas a quedar enamorado, es otra forma de hacer las cosas, va mucho mejor…
Y así siguió durante 20 minutos, yo metido en una charla de evangelización sin poder salir de ella (nos habíamos quedado solos). Sí, ese fue el origen de mi trauma con los fanboys de Apple.
Sé que, tarde o temprano, otro fanboy vendrá a hablarme de Apple. Ahora corro más peligro porque tengo un Macbook, y además de verlo lo huelen. Pero tengo preparada mi estrategia.
Cuando en la sala de espera del dentista, en el autobús, en el aeropuerto o en una conferencia alguien se me siente al lado y me diga “Anda, veo que tienes un Mac”, con mirada fija y voz segura le estamparé un discurso de 20 minutos sobre mi afeitadora y lo genial que es, sin dejarle la más mínima posibilidad de cambiar de tema o replicar mis argumentos.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.
Últimamente es más fácil encontrarme en Twitter que en mi blog.






10 Comentarios en "Sobre Apple, afeitadoras e infinitos abedules"
Por cierto, los infinitos abedules son de una canción de La Casa Azul (la original es de Family).
¡Todavía hay esperanza, los usuarios de Mac razonables existen!
claramente hará más por tu vida sexual la afeitadora que tu Mac… porque para eso se compra la gente los cacharritos de la manzana, no?
Jeje, muy bueno
Pues yo lleov más de 5 años como maquero y creo que puedo decir que no soy el típico fanboy. Vale, doy alguna charla evangelizadora, pero únicamente cuando me piden consejo sobre un portátil y me dicen que lo que necesitan se adecúa a lo que da un Mac :)
La primera cosa coherente que leo sobre los PC´s de Apple. Yo soy el típico tonto que se dejó engañar por la publicidad de esta empresa y sus evangelizadores. Aún reconociendo la calidad de mi portátil me arrepiento de haberlo comprado por lo caro que es. No tiene nada de especial. De hecho me he pasado de Mac OS X a Linux… pronto me convertiré en evangelizador de Linux. ;-)
Bonita entrada, yo tambien me pregunto en que parte de la caja de los apple se encuentra la botellita de la droga. Hay que reconocer que como marca se lo han montado muy bien para que todos sus consumidores se transformen en predicadores incondicionales del producto!
Dani, no me ha quedado claro… entonces me compro uno o qué??? jaja. ya te llamaré, ya, a ver si me hablas de tu afeitadora… :P
Dos cosas:
1.- Modelo y marca de la afeitadora? es que me compré una Philips que encima me salió un poco cara y deja mucho que desear en calidad.
2.- Haz una prueba (de la afeitadora acabo de hablar yo así que te lo tienes que tragar(sin acritud) porque voy a hablar de tu Mac) Con el MacBook con su tapa cerrada y su luz haciendo ese parpadeo lento le quitas la batería, se la vuelves a poner y tras ello lo enciendes y miras a ver lo que ha ocurrido. (no te preocupes, no se rompe nada)
Pd: Me ha gustado mucho tu artículo y tienes mucha razón, apple es más un fenomeno que un producto pero aun sabiendolo sé que no voy a comprar otra cosa diferente a un Mac en el futuro (si es que no cambia el mercado).
Ni rastro del frasquito con la droga que te crea esa necesidad de hablar sobre él a todas horas < ———es mejor que mires bien, creo que te han venido dos.
Deja un comentario