Los datos, por sí solos, no sirven de nada. Conseguir analizarlos y abstraerlos para sacar conclusiones y actuar en consecuencia es la base de una correcta gestión, ya sea de nuestro tiempo libre o negocio.
El caso es que todos tenemos una tendencia a leer datos sin interpretarlos, lo que acaba siendo una pérdida de tiempo.
Mi regla de oro respecto a esto es: no consultes un dato si a priori sabes que no va modificar tu actuación independientemente de su valor.
Estos son algunos ejemplos de datos que tenemos tendencia a consultar sin que realmente no nos aporten nada:
Frente a esto, lo interesante es saber abstraer los datos: consultar las estadísticas en un plazo más largo, saber contextualizarlas para hacerlas relativas a la competencia y a otros factores que influyen en ellos, etc. Sin entrar en pormenores, lo podemos resumir en una frase: consulta datos que te permitan ser activo y cambiar las cosas, no te limites a ser un mero espectador.
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Aprovecho para felicitar las fiestas a todo el mundo, a mí el día de Navidad me ha servido para sacar un rato para escribir sobre esto, que hacía tiempo que lo tenía en la cabeza.

Admito que soy lento descubriendo el potencial de las redes sociales. Y eso que recuerdo que antes de Orkut ya había probado unas cuantas. Me llama la atención el movimiento de los juegos, con tendencia a popularizarse cada vez más.
Empezaron siendo de gamers, un sector todo lo amplio que se quiera pero que no abarca a todo el mundo. Después, los juegos flash hicieron que los funcionarios mucha más gente encontrase un time waster perfecto. Después movimientos como la Nintento Wii o la DS, para la madre y la abuela.
Y ahora, un paso más: los juegos flash vinculados a una red social. En la foto, el Biotronic. Uno de estos juegos que, como el Tetris, nos engancha por la necesidad humana de tener todo ordenado, ese pequeño placer de juntar tres piezas iguales para que desaparezcan. Pero ahora aparece un aliciente muy poderoso: competir contra tus amigos, de forma automática y asíncrona.
En el lateral del juego te aparece el ranking, con la foto de todos tus amigos (esto es interesante, es tu ranking personalizado, el global no interesa), simplemente instalándolo como aplicación en Facebook. Creo que con esto han conseguido a enganchar a un grupo todavía más grande, entre el que me incluyo: no estoy dispuesto a gastar mi tiempo en un juego flash, pero se ha convertido en parte de la socialización.
Lo que me lleva a una reflexión: estoy utilizando una red social, en este caso, con vínculos del “mundo real”. Suena a Tuenti.
¿Y qué pasaría si lo agregasen a Tuenti?
Facebook tiene la ventaja, o desventaja, de ser mucho más heterogéneo en su utilización. De hecho, de mis más de cien contactos, sólo un grupo concreto utilizan este juego. Sin embargo Tuenti, al tener menos opciones, tiene la capacidad de centrar la atención del usuario en cualquier cosa que añada.
Me lo imagino en Tuenti: juega al Biotronic y compite con tus amigos. Ranking sólo de tus amigos para comentar offline + juego adictivo. ¿Cuántos puestos bajaríamos en el Informe Pisa?
Que nadie se confunda, no sería culpa de Internet ni de la red social. Sería un caso más en el que saldría a relucir nuestra poca madurez a la hora de utilizar la tecnología. Otro capítulo más para ese libro que posiblemente nunca escribiré.
Mi blog cumplió esta semana cinco años. Cuando empecé, ni se me pasaba por la cabeza pensar que terminaría dedicándome profesionalmente a esto, y además no de rebote sino por convicción.
Por otra parte asusta comprobar la diferencia que existe entre la escala de tiempo real y la escala de tiempo en la tecnología. Comenzar un blog en 2003 es de early adopter, pero trabajar en una “industria” con cinco años de vida podría parecer arriesgado. Podría, pero no. Porque realmente los blogs no son más que el exponente más visible de una necesidad que siempre ha estado ahí (aunque no desarrollada hasta hace poco) y seguirá ahí.
Siempre he defendido que un blog no es más que una herramienta, y que lo que importa es lo que dices y no cómo lo dices. Y sin embargo, le doy una importancia no de medio sino de fin. ¿Es esto coherente? Sí, y aquí viene la explicación.
El cambio de paradigma de medios de comunicación unidireccionales, controlados por unos pocos y con barreras de entrada muy altas, a medios sociales, donde cualquiera puede potencialmente tener la misma visibilidad que un gran grupo, es un fenómeno. Los blogs han sido la herramienta con la que se ha conseguido.
Y lo han conseguido por tres motivos, de más a menos importante:
Traditional media send messages, blogs start conversations. La frase de Loic me sigue pareciendo la mejor forma de explicar este cambio.
Se habla de la desaparición de los blogs. Hernán Casciari nos deleitó con una impresionante charla sobre la muerte de los blogs en el Evento Blog 08. Estoy de acuerdo con el con una salvedad: por lo explicado en el anterior párrafo, no conviene olvidar que son una herramienta, pero que representan un fenómeno que hasta ahora no se había producido: comunicación en ambos sentidos. No son un paso más, han sido los primeros en conseguirlo.
Sobre el futuro de los blogs, yo lo tengo muy claro. Recordemos, unos años atrás, la llegada de los smartphones. Cuando llegaron los primeros smartphone, instalábamos un montón de aplicaciones: agendas, juegos, reproductores de vídeo, lectores de ebooks y todo lo que os podáis imaginar.
Ahora sólo conservamos algunas, y hemos añadido otras, como los mapas. Pero lo más importante es que ya no los denominamos smartphones, son simplemente teléfonos.
Con los blogs ocurre lo mismo. “Quien no tiene nada que decir lo dice ahora en Twitter”, quien utilizaba el blog para compatir fotos con sus amigos ha descubierto que quizás Tuenti sea una solución más adecuada, y quien utilizaba el blog como componente social ha pensado que Facebook satisface ahora mejor sus necesidades.
Al igual que los smartphones maduraron en sus usos y ahora son un teléfono cualquiera, los blogs también están madurando en sus usos y ya son una web cualquiera. Lo que en absoluto significa su muerte, sino todo lo contrario.
Casi dos años después de escribir el post Blogs vs Medios tradicionales, quizás sea hora de cambiarle el título por “medios offline vs medios online”.
Pero la diferencia sigue siendo la misma: la comunicación ya no es el negocio de unos pocos, cualquiera puede jugar ahora y competir contra los más grandes. Y ganarles fácilmente, puesto que los grandes no lo estaban haciendo al nivel que se les suponía.
Seguirá habiendo medios grandes, medianos y pequeños. Pero con cambios:
¿Cómo serán los blogs dentro de cinco años? Han madurado, pero aún queda mucho camino por recorrer. Y aquí estaremos para verlo y, si se puede, aportar nuestro granito de arena.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.





