
Imagínate que tu viejo coche se estropea y lo llevas a un mecánico. Te dice que lo revisará, a ver qué puede hacer. Te llama al día siguiente, es una avería grave que puede serlo todavía más. Cambiando un par de piezas confía en que el coche aguante. La reparación son 1.200 euros.
Por desgracia, meses después vuelve a fallar porque no era de eso, y hay que seguir cambiando piezas, otros 900 euros. El coche aguanta otro par de meses, pero de nuevo sigue con los problemas y siguen las reparaciones. Al final, cinco meses, un montón de visitas al taller, varios días sin coche y 3.000 euros.
Ahora considera otra opción. El mecánico llega y cambia una pequeña pieza en diez minutos, y te dice que son 3.000 euros. La intuición nos dice que nos está estafando. Pero no, el que nos estaría estafando es el del primer caso, éste nos lo está haciendo a muy buen precio: consigue lo mismo y además nos hace dar menos vueltas.
El ejemplo sirve para entender que lo que realmente aporta una persona y al percepción que se tiene de su trabajo son, en la cultura popular, casi opuestas. A veces cuando las cosas nos resultan sencillas nos olvidamos lo infernal que podrían llegar a ser. Y más ejemplos:
Foto: Flickr
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.





