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El iPad como punto de inflexión en la industria de los medios en papel y la interacción con los gatos

Quiosko Apple

Después de unos días con iPad empiezo a entender mejor las dos utilidades que más curiosidad me provocaban. Por una parte, los juegos para gatos de iPad. Sí, el gato juega, pero menos de lo que nos habían dicho. Además parece interesarle más mi juego de pinball que la app creada específicamente para él. Curiosamente, en la industria del medios tengo la impresión de que el usuario se va a comportar como el gato.

Leer en papel y leer en un tablet: no es la pregunta adecuada

¿Qué ventajas tiene el papel respecto a una tableta digital? Posiblemente las mismas que el vinilo sobre Spotify. No es fácil responder a la pregunta, pero creo que esa no es la pregunta adecuada, sino que nos aleja del factor que sí será decisivo: cuál será el modelo de negocio de las revistas en papel, o digitales. Porque sobrevivir en papel es algo que no todas podrán soportar, por mucho que a sus usuarios les guste más el papel que el digital, eso no significa que estén dispuestos a pagar el triple por leer una publicación en papel.

El quiosco del iPad: ¿el único problema era la cultura de pago?

Para quien no lo conzoca, el quiosco el iPad es una aplicación en la que podemos “instalar” revistas o periódicos. Una vez instalados, podemos comprar un número de esa revista, o suscribirnos, por un precio inferior al de su versión en papel, en el caso de las que lo tienen. La vieja guardia de los medios en papel han visto en este modelo su salvación. Están liderados por Orbyt, que no utiliza el software de quiosco sino una plataforma a parte (aparentemente es únicamente una diferencia técnica, no de modelo).

La cultura de pago en el iPad es mucho mayor que en internet: los usuarios están acostumbrados a realizar micropagos por aplicaciones, música y ahora revistas, y tienen una plataforma cómoda y fiable para ello. Me parece escuchar un “al fin van a pagar por leer mi revista” en varios despachos Recoletos y Gran Vía.

Mi opinión es que esa conclusión la han sacado porque se han olvidado del principio de la película. Su problema no es la cultura de pago ni la plataforma tecnológica, su problema real es que ya no tienen un oligopolio en la información. Y la cantidad de alternativas, posiblemente gratuitas, que el usuario tiene antes de pagar. ¿Significa eso que no hay modelo de negocio? Sí, lo hay, pero su competencia (gratuita o de pago) será voraz.

Hace quince años podíamos elegir entre comprar una revista sobre un tema o no comprar ninguna. Fin. El escenario que se plantea ahora es comprar una revista o leer una de las muchas alternativas gratuitas, de mayor o menor calidad que la de pago. Si alguien piensa que en internet la calidad siempre está relacionada con el precio es que no ha entendido nada de modelos de negocio, ni ha utilizado Google o Facebook.

La exquisita experiencia de usuario es condición necesaria, pero no suficiente

Creo que sólo había comprado Wired en papel un par de veces en mi vida, una de ellas en Estados Unidos. La dificultad de encontrarla y sobre todo su precio son lo que me tiran para atrás. Vista en el iPad, con todos los contenidos enriquecidos y con una suscripción de 16 euros al año, la decisión es clarísima. La calidad de los contenidos, la experiencia de usuario (maquetación, diseño, facilidad de compra) y la falta de alternativas hacen que sí sea una decisión clara.

Pero Wired es la excepción, no la norma. Por ejemplo, si tengo que escoger entre una revista de estilo de vida masculino en papel y blogs de la misma temática, me quedo de largo con lo segundo. Si compro una revista es por la experiencia de lectura (traducción: el papel no hay que apagarlo al subirse a un avión). Pero, ¿y si tuviese que escoger entre Esquire en iPad de pago o Jotdown en iPad gratis?

La nueva barrera de entrada se llama Adobe Publisher

La respuesta es Jotdown. Lo que nos lleva a pensar si se puede hacer un Jotdown o un Diariomotor para quiosco de iPad y venderla por cero euros. Ahora mismo no parece viable: Adobe digital publishing cuesta unos 8.000 dólares al año (entre el coste del software y un coste fijo por unidad distribuida), y hay alternativas en España como cibeles.net que no parecen ser más económicas.

¿Será el quiosco digital otro oligopolio por el coste de publicación? Desde luego yo no apostaría por un modelo de negocio basado en la suposición de que la tecnología de publicación no evolucionará.

Mi conclusión es que los modelos de suscripción digitales van a funcionar muy bien solucionando los problemas de forma para cierto tipo de publicaciones, pero no habrá milagro para aquellas cuyo problema de fondo es la competitividad.

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