Este lo descubrimos por casualidad el otro día, no puede ser mas groovy y más happy y demás adjetivos que acaben en ‘y’. La casa azul no son cinco tarados que se quedaron tontos con los porros y el grupo parchís, es un maligno proyecto que me enamoró todavía más al conocer su origen:
¿Por qué no puede haber unas Spice Girls del mundo indie? Un grupo ficticio, como los Archies, pero de carne y hueso diseñados expresamente por un productor, compositor e intérprete como Guille Milkyway.
Podéis leer la historia de La Casa Azul en la entrevista a Guille Milkyway en la MTV
La cuestión es que La Casa Azul es una especie de droga mágica que te induce a un estado de tranquilidad y felicidad sin tener que pasar por la farmacia con receta ni llamar a tu amigo de coleta y chupa militar.
Es ese tipo de música que te hace reírte en medio de un hospital en pleno agosto, además de servir para desconectar de la señora orgullosa de sus dos hijas modelo de comportamiento y que sobre todo desea que cualquier persona le diga cualquier cosa que ella conseguirá relacionar con la historia de su hijo adpotado para contarla de nuevo para sorpresa de su interlocutor e indignación de los que ya habíamos escuchado la historia varias veces (vieja, me acuerdo de tí, no escaparás).
La Casa Azul es al amor lo que Un Pingüino en mi ascensor es a la vida: las cosas no van bien, pero mientras se puedan cantar de forma cutre y alegre merece la pena seguir adelante. Además es un efecto curioso, hasta que leí que todas eran historias tristes no me había dado cuenta.
Y por supuesto no os podéis perder Superguay, el vídeo con el que conocí al grupo y que sería la cabecera de este post si no funcionara mal al ponerlo directamente por algún extraño motivo y yo no quisiera acostarme pronto para hacer algo en el MundoReal™.

Cuando tienes tiempo libre después de no haberlo tenido durante una temporada, te apuntas a un bombardeo. Para este finde (después de las Jornadas de Arte Artificial) se está evaluando la posibilidad de pasarse por el SEDA, algo así como el FICEB pero con el inigualable toque de Vilagarcía de Arousa (no os perdáis este vídeo).

No debería haber post sin foto, repito contínuamente. Es triste que a veces un texto que habla por sí mismo necesite una imagen, pero es un mal necesario al que ya me he acostumbrado. Si admitimos esto la idea de fotologs es un paso más allá.
Un amigo (nunca cito nombres, a quién llegue de fuera no le gustará verlos) le llama flogs. La primera vez no me gustó el nombre, igual que el de bé-log (leído tal cual), pero todo es costumbre. El caso es que mi primer amigo (joer, como si tuviera tantos) me pasó la dirección del fotolog de Lola Cherrycola, y echando un ojo la que más me gusta es la del plato de Durex. Tenía este post pendiente desde hace algún tiempo, pero mi pobre blog tiene que soportar la competencia de casi 100 posts mensuales en los otros. Nadie dijo que fuera a ser fácil.
El otro día, en un ataque de soberbia cariñosa y frikismo, amenazé a una amiga con difundir cualquier información sobre ella en Internet, tomando como herramienta este blog, aprovechando su pagerank y que posiblemente no haya ninguna entrada asociada a su nombre. Ya sabes el nuevo refrán, no cabrees a un blogger.
Pero también se puede aprovechar para hacer cosas buenas. Resulta que mi entrada sobre el concierto del Chivi se ha llenado de comentarios de fans, pero también de gente insultándolo por su canción racista. Le daría toda la razón del mundo, si no fuera porque la canción no es del Chivi.
Elige una canción de Maria Dolores Pradera, renómbrala a “Chenoa – Por tu amor.mp3” y compártela en el emule. ¿La gente se lo creería? Vale, no se lo creería, pero cuando lo hicieron con la del Chivi parece que sí. En la página oficial del Chivi tenemos la confirmación:
En 2003 edita bajo sello discográfico Sin pelos en la lengua , un recopilatorio con las canciones de las maquetas que quedaron fuera de De cantautor a pornoautor. A este repertorio hay que añadirle un tema brillante una canción bajo su toga , con la que se defiende de las acusaciones que lo tachan de racista. Alguien colgó a nombre de Chivi una canción llamada negros de mierda en los programas de intercambio de ficheros a través de Internet.
Si queréis otras fuentes, también podéis consultar el artículo de Abuse Magazine sobre el Chivi. Ah, que conste que no tengo relación con el Chivi (o más bien él no la tiene conmigo), pero si lee esto que sepa que me debe una caña por contribuír a limpiar su nombre ;)

Joaquín Sabina y yo teníamos una cuenta pendiente desde hace mucho. El cabrón me gusta desde los 12 años, aproximadamente. Me empezó a gustar por oírlo en el coche de los padres de un amigo durante horas y horas. Lo que era música desagradable comenzó a convertirse en el contenido de letras con mucho fondo.
La cuestión es que con 8 o 10 años ya había ido a un concierto suyo. ¿Por qué? Pues igual que ahora puedo ir al fúbtol, por casualidades de la vida. Eso sí, hasta hace dos días, tenía que decir que al único concieto de Sabina que había ido había sido cuando todavía no me gustaba.
Unos años después, cuando ya me gustaba, planeó otro concierto en Santiago, para el que tenía entrada. A 75 metros de la entrada me enteré que lo había suspendido porque tenía la garganta chunga.
Por lo visto hace unos años estuvo en La Coru (es la forma que utilizo ahora para no tener que decantarme por A Coruña o La Coruña). No se por qué, no pude ir, o ni me enteré.
Pero este año no se ha escapado. Estuvo a punto el cabrón, ya que casi tengo que trabajar ese día por la tarde. Pero al final pude verlo en directo. Ya se puede morir él tranquilo, y ya me puedo morir yo. Misión cumplida.
(Por si no se intuye, me encantó el concierto, pero contar de forma directa que se me caía la lagrimilla me parecía cursi, se lo dejaré a los fans menos agraciados con blog en MSN Spaces)
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.
Últimamente es más fácil encontrarme en Twitter que en mi blog.





