
Admito que soy lento descubriendo el potencial de las redes sociales. Y eso que recuerdo que antes de Orkut ya había probado unas cuantas. Me llama la atención el movimiento de los juegos, con tendencia a popularizarse cada vez más.
Empezaron siendo de gamers, un sector todo lo amplio que se quiera pero que no abarca a todo el mundo. Después, los juegos flash hicieron que los funcionarios mucha más gente encontrase un time waster perfecto. Después movimientos como la Nintento Wii o la DS, para la madre y la abuela.
Y ahora, un paso más: los juegos flash vinculados a una red social. En la foto, el Biotronic. Uno de estos juegos que, como el Tetris, nos engancha por la necesidad humana de tener todo ordenado, ese pequeño placer de juntar tres piezas iguales para que desaparezcan. Pero ahora aparece un aliciente muy poderoso: competir contra tus amigos, de forma automática y asíncrona.
En el lateral del juego te aparece el ranking, con la foto de todos tus amigos (esto es interesante, es tu ranking personalizado, el global no interesa), simplemente instalándolo como aplicación en Facebook. Creo que con esto han conseguido a enganchar a un grupo todavía más grande, entre el que me incluyo: no estoy dispuesto a gastar mi tiempo en un juego flash, pero se ha convertido en parte de la socialización.
Lo que me lleva a una reflexión: estoy utilizando una red social, en este caso, con vínculos del “mundo real”. Suena a Tuenti.
¿Y qué pasaría si lo agregasen a Tuenti?
Facebook tiene la ventaja, o desventaja, de ser mucho más heterogéneo en su utilización. De hecho, de mis más de cien contactos, sólo un grupo concreto utilizan este juego. Sin embargo Tuenti, al tener menos opciones, tiene la capacidad de centrar la atención del usuario en cualquier cosa que añada.
Me lo imagino en Tuenti: juega al Biotronic y compite con tus amigos. Ranking sólo de tus amigos para comentar offline + juego adictivo. ¿Cuántos puestos bajaríamos en el Informe Pisa?
Que nadie se confunda, no sería culpa de Internet ni de la red social. Sería un caso más en el que saldría a relucir nuestra poca madurez a la hora de utilizar la tecnología. Otro capítulo más para ese libro que posiblemente nunca escribiré.
Vaya por delante que para mí los feeds reducidos son como la cerveza sin alcohol: sólo cumplen su función a medias. Sin embargo se me ocurren algunos motivos por los que mostrar un feed reducido:
Publicidad. Rentabilizar un feed no es fácil, o al menos no lo es tanto como una página clásica. La tecnología va dos pasos por delante de los anunciantes. Hace meses, el fundador de Greenshines lo preguntaba en su Twitter, lo cierto es que no es una respuesta fácil.
En general, no publicarlos completos es ir contra tus usuarios. Jugar en otra liga. Elegir el camino bueno a corto plazo, pero malo a largo plazo. Por supuesto, todo es discutible.
Diseño. Leer ciertos blogs en Google Reader es como hacer teatro clásico en pijama. Es igual, pero no es lo mismo. El ritual mágico de leer un libro en una mecedora al lado de la chimenea tiene también su equivalente con una pantalla de ordenador. Por ejemplo, si lees Nadaimporta en tu lector de feeds, simplemente no tienes corazón.
Evitar copias. Si otros blogs fusilan tu contenido, es una forma rápida y mala de cerrar el grifo. El problema es que lo pueden seguir haciendo a mano, y los perjudicados serán tus lectores. Adecuado momento para recordar que este post habla sobre “motivos”, que no es lo mismo que “buenos motivos”.
Comentarios. Haciendo que el usuario entre en tu casa, das más valor al contenido con los comentarios, y además tienes más fácil que éste comente. Aunque yo ahora hago más comentarios en mis enlaces compartidos que en los propios blogs. El motivo es que probablemente no puedo aportar nada a la conversación en el blog, pero sí a quién se lo recomiendo.
Extra lap: después de recopilar estos motivos, en mi Google Reader quedaba un blog con feeds reducidos que no encajaba, La Tejedora. Me atreví a preguntarle a Ícaro Moyano, principal autor del blog y parte del equipo de Tuenti, y me explicó que él lo hace por comodidad, ya que prefiere sólo la entradilla del blog para poder ver si el post interesa o no.
Ya véis, no todos los feeds parciales tienen una malévola razón de ser, lo que no quita que sean los más adecuados en la mayoría de los casos.
Por cierto, ¿se os ocurren más motivos?
Desde que apareció Gmail for your domain (que ahora forma parte de Google Apps), dedicí utilizarlo para tener mi dirección de correo @aiz.es. No tiene ningún significado, realmente es un dominio que ahora sólo aloja este blog, el de un amigo y poco más.
Pero siempre me ha gustado más tener un correo con mi propio dominio para no tener la sensación de estar haciendo publicidad (o apoyando) a una empresa o servicio en concreto. Me gusta esa capa de independencia de lo que vemos las personas (la dirección) y la herramienta que utilizo por debajo.
Además, mi correo @aiz.es es una cuenta de Google que puedo utilizar para otros servicios como Gtalk. Pero, de un tiempo a esta parte, cada vez le encuentro más pegas a este sistema.
Son sólo pequeñas diferencias pero que acaban siendo un inconveniente.
A pesar de redirecciones y filtros, cambiar mi dirección de correo sería algo traumático. De nuevo, la duda de estar en el bar que sería el mejor si estuviésemos todos, o por la contra ir al local donde está todo el mundo.

Hoy en Xataka se estrena una nueva funcionalidad, la página de usuario.
De forma resumida, se trata de permitir a los usuarios seguir a los lectores que ellos consideran expertos: los comentarios que hacen, los posts que marcan como favoritos, etc. También permite seguir las conversaciones en las que participamos. Todo ello, a través de nuestra página de usuario o de un feed RSS.
A algunos les puede resultar muy relevante ahora, a otros les parecerá que no sirve para nada. Pero más que una simple funcionalidad es una declaración de intenciones. Se trata de incorporar el componente social a un medio online, que es algo muy distinto de convertirse en un medio social.
Hace un par de semanas asistí en Barcelona a una conferencia sobre el presente y el futuro de los medios, con Juan Freire, Ignacio Escolar, La Petite Claudine y demás gente de Elástico. Sinceramente, nunca había escuchado tantas cosas interesantes concentradas en dos horas. Tengo pendiente comentar mucho de lo que allí pude ver, y ésta es una buena oportunidad para comenzar.
Los medios sociales tienen muchos defectos, tal como están concebidos ahora. Para mí, no es algo nuevo: desde que tengo uso de razón sé que las películas más vistas en el cine, los taquillazos, no son las mejores. Las noticias de la portada de Menéame, o las más vistas en cualquier periódico, no son las más importantes (otro día hablaré sobre la definición de importante). Ahora mismo, la más vista en El País (edición online) es Muere un hombre de Paco, sobre una serie de ficción. Amarillismo, Espectacularización y un público que no siempre es capaz de separar la paja del grano.
Muchos medios sociales (agregadores, buscadores, etc), son unos subcampeones muy dignos (Los buscadores y los contenidos: humanos, sociales y algorítmicos). Pero no llegan por sí solos. A la vez, son necesarios componentes sociales en los medios, su futuro pasa por ahí.
El futuro es un escenario con unas reglas de juego que permitan a cualquiera hacer periodismo ciudadano, y participar socialmente en los medios, eliminando así estructuras cerradas y manipulaciones. Pero, a la vez, necesitamos la confianza de un medio o de una persona: sé que no me puedo fiar de todo lo que veo en la portada de Menéame. Y puedo dudar de la veracidad de todo lo que se publica, por ejemplo, en Motorpasión. O puede que no me interese todo lo que se publique. Ahí es donde los componentes sociales (expertos, recomendaciones) son útiles, y representan un gran paso en la evolución de los medios.
Resumiendo: para mí no es suficiente que una noticia aparezca en El País, en El Mundo, o en Motorpasión para considerarla fiable e interesante a priori. Mucho menos la valoraré a priori sólo por aparecer en portada de Menáme, o porque sea la más votada o la más leída de un periódico. Necesito considerar que la información viene de un medio fiable, y además tener herramientas sociales que me permitan valorarla y filtrarla. Creo que el futuro para por ese equilibrio. Y creo que las nuevas funcionalidades en Weblogs SL son un pequeño paso, pero en la dirección exacta.
Para seguir leyendo:
Siempre soy reacio a comentar cosas que otros ya han comentado mejor que yo, pero este caso se merece una reseña. Para los que no lo sepáis, la SGAE interpuso una demanda contra Julio Alonso (Director General de Weblogs SL, empresa para la que trabajo) por una entrada en su blog personal (independiente de la empresa) en la que hablaba, de forma informativa, de acciones contra la SGAE, pidiéndole 9.000 euros de indeminización.
La cuestión no es que el demandado sea él, que la demandante sea la SGAE o los 9.000 euros, el problema es que está en juego nuestra libertad para hablar mal de una empresa u asociación, aunque cuidemos mucho nuestras palabras y nos limitemos a informar de hechos reales.
Decía Ignacio Escolar (director de Público, que también ha sido demandado por la SGAE) en una conferencia a la que asistí hace un par de semanas y todavía tengo pendiente comentar, que a veces tendemos a llamar opinión a algo que no lo es. Ponía el ejemplo de alguien que comentaba en su blog “creo que cierta empresa está en quiebra”, algo que no se podía encajar en opinión por mucho que nos lo parezca si no es cierto. Completamente de acuerdo, Internet no es un “todo vale”. Dicho esto, cualquier intento de censura a un post informativo y con las palabras muy cuidadas, amparado en el derecho al honor, parece una causa contra la que luchar. Y la lucha nos afecta a todos.
Más detalles y reacciones en los siguientes enlaces:
Ahora el caso va a ser recurrido. Jugamos con desventaja: la falta de actualización de los jueces es preocupante. La sentencia explica que los que escriben en un blog se llaman positeros, palabra que hasta ayer nunca había oído. Fuera de la anécdota, Ricardo Galli explica el problema, que no es pequeño ni fácil de solucionar: Letrados iletrados (y posiblemente parásitos).
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.
Últimamente es más fácil encontrarme en Twitter que en mi blog.





