
Hará unas tres semanas que tengo un Macbook. Pero tengo la sospecha de que viene defectuoso, o al menos incompleto. En la caja encontré el portátil, el cargador con un par de enchufes, los dvd´s, un pañito para limpiar la pantalla y creo que nada más. Ni rastro del frasquito con la droga que te crea esa necesidad de hablar sobre él a todas horas. Ese líquido de la felicidad que tampoco veo en la tienda de Apple, pero que sin duda consumen la mayoría de los usuarios de Mac.
Comencemos con algún hecho para ir calentando.
De un tiempo a esta parte me he vuelto mucho más blando a la hora de hacer de informático en el que es para mí el sentido más peyorativo de la palabra: fontanero con carrera “no fácil” de unos cuantos años. Esto es, ya no salgo corriendo o hago que huya de mi aquel que tiene la desafortunada pero extendida creencia de que puedo solucionar sin esfuerzo y mejor que cualquier otro esos problemas tecnicos tan frustrantes.
Este cambio viene por varios motivos. El primero, mi corta pero intensa experiencia profesional como esbirro de asistencia técnica telefónica de una teleco. Tristemente unos cuantos euros por consulta psiquiátrica, en ocasiones acompañada de tecnológica, alivian la frustración.
El segundo, las magistrales clases sobre cómo tratar con este tipo de problemas. Unas breves pinceladas sobre el tema me han hecho llegar a la conclusión de que no merece la pena perder los estribos ni las amistades por una redirección de puertos. Admito mi gran parte de culpa en este punto: la explicación tiene que tener una conclusión correcta para la resolución del problema. Si en los pasos intermedios explicamos que todo se debe a una imaginaria conjunción de componentes aleatorios, no pasa nada. El fin justifica los medios (y la supresión de los pasos intermedios).
El tercero es que poco a poco la tecnología se va integrando en la vida de los mortales y desintegrando de la mia. Cada vez más gente sabe cómo funcionan las aplicaciones, y cada vez yo sé menos sobre cómo funcionan. Esta realidad, ajena a la ingeniería informática, hace que la brecha tecnológica no se convierta en brecha en la cabeza del curioso usuario amigo.
Todo esto, que lleva en mi cabeza desde hace tiempo, ha encontrado hoy la excusa perfecta para salir a la luz. Porque sí, las cosas han cambiado, pero cuidado, como decía Sabina (ese-que-hace-que-la-gente-se-acuerde-de-mi): Un día todos los enanos se revelarán contra Gulliver…
Tranquilidad, era sólo un cuento divertido para ilustrar el genial vídeo. Por primera vez en mucho tiempo he pasado el día entero sin postear, y necesitaba descargar el mono en algún sitio.

Existen tres casos cuando no te suena el despertador:
Desgraciadamente hoy me ocurrió el caso 3, pero no pensaba pasar sin desayunar. Afortunadamente de camino hay una panadería con máquina de café: hola un cruasán-moneda en máquina-coger azucarillo-coger cucharilla-coger cruasán-pagar señora-adiós señora. No es la primera vez que lo hago, pero sí la primera que saco fotos.
(more…)La aplicación de moda este verano: gBeach (BETA), Powered by Google™. Se trata de una nueva aplicación colaborativa para jugar a las palas de playa, implementada sobre la propia arena. Detalle gBeach y Powered by Google. Por cierto, el concepto de Beta fue bastante acertado ya que el campo de juego se modificó varias veces.
No fue el único momento geek, abrir la tienda de campaña y ver una etiqueta TeX no podía pasar sin fotografiar.
Desde que ví el vídeo, lo veo cada media hora y lo pongo en un blog cada hora y media. Después de Motorpasión y el ojete vago he recordado que también tenía un blog personal, algo abandonado ultimamente.
Creo que el vídeo es un buen post de comienzo de verano, como en su día fue Hot summer. Al igual que la portada de las revistas, mi post de inicio de verano no tiene por qué coincidir con su contenido real, sólo es una bonita foto de cabecera.
Por cierto, ¿qué pasa si buscas “tu verás lo que te mola” en google? Te encuentrabas un blog con un enlace mal puesto al vídeo, pero está solucionado. Tu verás lo que te mola.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.





