Ayer estuve en el mejor concierto al que he ido nunca, si exceptuamos mi devoción casi religiosa por Joaquín Sabina. La Casa Azul es un “grupo” formado por Guille Milkyway, un productor que decidió crear un grupo prefabricado pero con un estilo de música muy distinto. Los cinco chicos que salen en los vídeos no actúan en los conciertos.
Yo lo conozco desde hace unos cuantos años, mucho antes de esas tendencias mainstream: ahora salen en Los 40 y están nominados para Eurovisión. Es uno de estos grupos que no podía decir que escuchaba sin que me mirasen mal. Sus primeros discos eran canciones muy tristes cantadas de la forma más ñoña posible, una forma positiva de ver lo negativo.
Del concierto me encantó el lenguaje audiovisual que utiliza: los “chicos” del grupo aparecen de forma virtual, sólo en determinadas ocasiones, y normalmente con caras de inexpresividad. Son sus máquinas, su forma de transmitir la canción, aunque ellos ni pinchan ni cortan. ¿Frivolidad? No, sinceridad. La evolución de la música.
Leer más »Hoy abrí casi por casualidad el vídeo Moby – Porcelain en Youtube. En ese momento me entraron ganas de seguir escuchando música, pero en el portátil no tengo un gran repertorio. ¿Por qué no tirar de Youtube? Si puede haber Youtube Party, la música de fondo debería ser pan comido.
El problema es que la calidad de la música de Youtube no es especialmente buena. Hace unos cuantos años sufría con los mp3 a menos de 192 Kbps de bitrate, y en Youtube por lo que veo andan por 64 o 128 Kbps (parece que depende de varios factores, pero sin entrar en cuestiones técnicas, “se oye mal”).
Y aquí encontramos un ejemplo de esa vuelta atrás. Realmente no es eso, sino una pérdida de ventajas a cambio de otras más grandes. Ahora tenemos vídeo instantáneo de casi cualquier canción (incluyendo joyas que me alegran el día), pero esa comodidad ha hecho que nuestras costumbres se modifiquen y nos volvamos algo más vagos, perdiendo parte de lo que teníamos antes. Como es lógico, no es un problema de la tecnología sino del uso que le damos.
¿Más ejemplos? Para mí el más grande, el paso del IRC al MSN Messenger que muchos sufrimos hace unos años. Pasamos de tener un interfaz algo seco pero con muchas funcionalidades a un programa “para tontos” completamente capado y en el que hacer cosas sencillas, como hablar con varias personas a la vez, ya no es tan obvio como lo era antes. Y no hablamos ya de ver cuánto tiempo lleva sin hablar una persona, cuánto tiempo lleva conectada, etc.
Y mi ejemplo favorito, por lo sencillo que es: en Yoigo, no recibes el aviso de llamadas perdidas si no tienes el buzón de voz activado. Me planteo pasar mi línea personal a Yoigo y aceptar este pequeño handicap. Este servicio me pareció muy interesante cuando lo tuve por primera vez, y ahora veo que podría renunciar a él sin mucho problema. Da que pensar, ¿no?
Una casualidad ha hecho que descubra el concepto de hit semántico dos veces el mismo día en sitios tan dispares como el blog de Nacho Vigalondo y el último libro biográfico de Joaquín Sabina.
Nacho Vigalndo, en Un post friqui, define hit semántico como aquella palabra que en un momento dado se pone de moda y sirve para denominar cualquier cosa.
En los 90 fue paranoia, ¡qué paranoia tío!, (o ¡qué paranioia neno! en su versión localizada), en ocasiones sustituida en los 90´s tardíos por movida.
En nuesta década, parece que la ganadora va a ser friki, concepto que yo siempre dividí en dos ramas: el friki bueno (matemático, informático, etc) y el friki malo (Star Wars, el señor de los anillos, manga, etc), aunque en ocasiones van unidos. Ahora todo es friki, los buenos, los malos y los que no saben ni lo que es, da igual decir que te acabas de hacer un apt dist-upgrade que decir que de mayor quieres ser superhéroe o que te compres una camiseta rosa, en cualquier caso eres un friki.
Afortunadamente para la categorización cultural de modas alternativas, Nacho Vigalondo afirma que el adjetivo gafapasta está entrando fuerte y permitirá seleccionar a los frikis y más frikis.
Sabina por su parte me hace ver que el concepto de hit semántico es perfectamente abstraíble desde los adjetivos/sustantivos a cualquier tipo de expresión:
... Jool es una palabra ambivalente. Si pillas a tu mujer follando con otro, dices jool. Si ves un cuadro de Gauguin que te gusta mucho, dices jool. Y si ves una mierda de pPaco Porras, también dices ¡jool! Es el mejor invento que se ha hecho desde Cervantes. ¿Que si se escribe con j o con h? Pienso llamar a Chiquito para preguntárselo porque llevo unos días muy preocupado pensando en cómo se escribe jool…
Al otro lado de la galaxia, una serie de frikis se han montado una paranoia llamada concurso de posicionamiento. Es la antítsesis del hit semántico, el hit anti-semántico. La palabra que pretende estar en boca de todos sin significar nada. Este año, el concurso haz ruido ha elegido la palabra habitaquo, con inmediato revuelo.
Otro hits antisemánticos que recuerdo, además del telendro del año pasado, fue el famoso ziritione, que anunciaba un coche que no recuerdo (era el Volkswagen Polo Mk3, pero queda bien decir que no lo recuerdo).
Si alguien quiere seguir aportando ejemplos de hits semánticos y antisemánticos, los comentarios quedan abiertos a su colaboración.
De un tiempo a esta parte me he vuelto mucho más blando a la hora de hacer de informático en el que es para mí el sentido más peyorativo de la palabra: fontanero con carrera “no fácil” de unos cuantos años. Esto es, ya no salgo corriendo o hago que huya de mi aquel que tiene la desafortunada pero extendida creencia de que puedo solucionar sin esfuerzo y mejor que cualquier otro esos problemas tecnicos tan frustrantes.
Este cambio viene por varios motivos. El primero, mi corta pero intensa experiencia profesional como esbirro de asistencia técnica telefónica de una teleco. Tristemente unos cuantos euros por consulta psiquiátrica, en ocasiones acompañada de tecnológica, alivian la frustración.
El segundo, las magistrales clases sobre cómo tratar con este tipo de problemas. Unas breves pinceladas sobre el tema me han hecho llegar a la conclusión de que no merece la pena perder los estribos ni las amistades por una redirección de puertos. Admito mi gran parte de culpa en este punto: la explicación tiene que tener una conclusión correcta para la resolución del problema. Si en los pasos intermedios explicamos que todo se debe a una imaginaria conjunción de componentes aleatorios, no pasa nada. El fin justifica los medios (y la supresión de los pasos intermedios).
El tercero es que poco a poco la tecnología se va integrando en la vida de los mortales y desintegrando de la mia. Cada vez más gente sabe cómo funcionan las aplicaciones, y cada vez yo sé menos sobre cómo funcionan. Esta realidad, ajena a la ingeniería informática, hace que la brecha tecnológica no se convierta en brecha en la cabeza del curioso usuario amigo.
Todo esto, que lleva en mi cabeza desde hace tiempo, ha encontrado hoy la excusa perfecta para salir a la luz. Porque sí, las cosas han cambiado, pero cuidado, como decía Sabina (ese-que-hace-que-la-gente-se-acuerde-de-mi): Un día todos los enanos se revelarán contra Gulliver…
Tranquilidad, era sólo un cuento divertido para ilustrar el genial vídeo. Por primera vez en mucho tiempo he pasado el día entero sin postear, y necesitaba descargar el mono en algún sitio.
Además de mi blog personal, que mantengo desde 2003, en marzo de 2005 fundé Diariomotor, desde septiembre del mismo año escribo en Motorpasión y actualmente también trabajo como coordinador editorial para Weblogs SL.





