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Viejas y supermercados

Miedo, frustración, ira. Eso envuelve los viejos corazones recubiertos de imitación de piel de las viejas. Producto de una posible vida de desgracias, ya que nunca se han cumplido sus sueños. Y muchas veces por su culpa, por plantearse los sueños equivocados. ¿Que más? Recuerdos de épocas de necesidad económica. El mismo motivo por el que tu abuela te echa dos toneladas de comida en el plato.

Ahora bien, ¿justifica eso su actitud? Definitivamente NO. Por eso Ana, te invito aquí, y a todo el mundo que quiera, a las Navidades Violentas. A tomarnos 3 red bull y pasear de supermercado en supermercado comprando pequeñas cosas hasta que una vieja se nos intente colar. Y pagar con ella todo el odio que nosotros tenemos acumulado. Navidades Violentas 2005.

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