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El tiempo y la percepción de calidad

mecánico

Imagí­nate que tu viejo coche se estropea y lo llevas a un mecánico. Te dice que lo revisará, a ver qué puede hacer. Te llama al dí­a siguiente, es una averí­a grave que puede serlo todaví­a más. Cambiando un par de piezas confí­a en que el coche aguante. La reparación son 1.200 euros.

Por desgracia, meses después vuelve a fallar porque no era de eso, y hay que seguir cambiando piezas, otros 900 euros. El coche aguanta otro par de meses, pero de nuevo sigue con los problemas y siguen las reparaciones. Al final, cinco meses, un montón de visitas al taller, varios dí­as sin coche y 3.000 euros.

Ahora considera otra opción. El mecánico llega y cambia una pequeña pieza en diez minutos, y te dice que son 3.000 euros. La intuición nos dice que nos está estafando. Pero no, el que nos estarí­a estafando es el del primer caso, éste nos lo está haciendo a muy buen precio: consigue lo mismo y además nos hace dar menos vueltas.

El ejemplo sirve para entender que lo que realmente aporta una persona y al percepción que se tiene de su trabajo son, en la cultura popular, casi opuestas. A veces cuando las cosas nos resultan sencillas nos olvidamos lo infernal que podrí­an llegar a ser. Y más ejemplos:

  • El reparto de porcentajes en una empresa, y cuánto se lleva cada uno por qué tarea.
  • Funcionarios, muchos de ellos respetables trabajadores que dedican ocho horas diarias a su trabajo. ¿Pero cuántas libres?
  • En un sentido más amplio, cualquier servicio que nos parezca sospechosamente caro o barato.

    Sí­, he vuelto a publicar en mi blog. Y no, no se me ha estropeado el coche, la fábula me la contaron hace tiempo, con mucha más gracia por cierto.

    Foto: Flickr

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